EL CAMINO DEL SIMBOLO

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EL Ajedrez

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 Publicado en Abril 2008 - En la revista Entretodos

Todos hemos visto en fachadas y cornisas de las iglesias románicas del camino de Santiago en nuestra tierra, un dibujo que se denomina como ajedrezado Jaqués. También podemos contemplar entre las marcas de cantero en la Ermita de Eunate, una figura varias veces repetida que representa la torre del juego del ajedrez. 

Hoy pretendemos exponer aquí algunas razones por las cuales el juego del ajedrez, es representado dentro de contextos de simbolismo espiritual.

El ajedrez fue introducido en España por los Árabes, aunque su verdadero origen es incierto.

El tablero del ajedrez es un cuadrado y dicha figura geométrica, representa en el mundo del símbolo al número 4. Los cuatro elementos, en definitiva la vida en la materia.

Dicho tablero, está dividido en 64 cuadros (8x8). El 8 representa el octavo escalón de la escala ascendente y descendente del sueño de Jacob (evolución – involución). En dicha escala, el primer peldaño corresponde al reino material, el segundo al vegetal, el tercero al animal, el cuarto al humano, el quinto en nuestra cultura correspondería al Angélico, el sexto al Arcangélico, el séptimo al Cristico y el octavo al Dios Padre.

Por otro lado, utilizando con el número 64 la suma teosófica 6+4 = 10. El número 10 representa la dualidad masculino – femenino.

Tanto las figuras como los cuadros blancos y negros, simbolizan la dualidad. Luz – Tinieblas, Espíritu – Materia, dualidad en la que los seres humanos nos hallamos inmersos y que hemos de conciliar, por eso la partida representa la lucha interior entre Espíritu y materia y como el objetivo es la conciliación de ambos, la partida perfecta termina en tablas (empate).

Las figuras del ajedrez, representan la escala social en la Edad Media: Monarquía, Clero (alfil), nobleza (caballo), Oficios (torre) y plebe (peones); pero el simbolismo que oculta es otro.

La Dama y el Rey, representan la dualidad en el ser humano. El femenino (intuición, sabiduría, sentimientos etc.) o sea, lo que llamamos el corazón. Corresponde al lado izquierdo del cuerpo y al hemisferio derecho cerebral. 

El masculino, representado por el Rey, (acción, razón, intelecto, conocimiento). Corresponde al lado derecho del cuerpo y al hemisferio cerebral izquierdo.

El cruce entre hemisferios cerebrales y los lados del cuerpo, también tienen su representación en el ajedrez puesto que jugando con blancas, la Dama queda a la izquierda del Rey, mientras que se sitúa a la derecha jugando con negras.

La dueña del tablero es la Dama y es la que tiene mayor capacidad de movimiento, pues mueve tanto en horizontal, vertical o diagonal, tantas casillas como desee siempre que no existan obstáculos. De este modo queda patente también en el ajedrez, la prioridad del lado femenino sobre el masculino. 

El Rey mueve como la Dama, solo que de una en una casilla. (La razón es más lenta que la intuición; el conocimiento es más lento que la sabiduría etc.) Sin embargo, la partida termina dando jaque mate al Rey. (Si la acción o movimiento muere, muere la vida. Si la razón desaparece, muere el ego).

Torre – Caballo –Alfil: Son la trinidad humana. 

La torre (defensa – casa), representa al cuerpo material.

El Espíritu es representado por el Alfil.

El caballo (caballero andante, el buscador, el iniciado), representa a la conciencia 

Es la conciencia quien concilia el Espíritu con la materia. Es la conciencia quien descubre ser un Espíritu encarnado en un cuerpo material 

Los movimientos de estas tres piezas se complementan. Mientras que la torre mueve en horizontal y vertical, (espacio – tiempo), el Alfil lo hace en diagonal y el caballo (conciencia) concilia ambos movimientos haciendo una “L” o lo que es lo mismo una casilla de frente y otra diagonal en el mismo movimiento, teniendo además la capacidad de saltar los obstáculos (piezas) 

En último lugar quedan los peones, los cuales representan las pasiones que mueven y hacen avanzar al ser humano en su búsqueda. Su movimiento es de frente, pero capturan pieza en diagonal. Como ya hemos dicho, el movimiento frontal corresponde a la torre, así que traduciendo al peón, hablaríamos del avance material, sin embargo, las conquistas de pieza se hacen con el movimiento de Alfil (espíritu), luego nos dice que las auténticas conquistas son las espirituales. Como dice el evangelio “No os preocupéis de acaparar tesoros terrenales, sino tesoros para el cielo”  Cuando uno de los peones llega a la casilla nº 8 se dice que corona, lo que en términos espirituales sería “trasciende” y puede ser sustituido por cualquier otra pieza, generalmente una Dama 

Espero cuando menos haberte entretenido, amigo lector. Mi deseo es además que este pequeño artículo te sirva de reflexión y consiga generarte la suficiente curiosidad para animarte a buscar en tu interior.

Carlos Galindo