EL CAMINO DEL SIMBOLO

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SÍMBOLOS EN NAVARRA

El camino interior

Publicado en Noviembre 2007 en la revista Entretodos Valdizarbe

 

Es evidente que Valdizarbe es una zona rica en simbolismo, no en vano fue la tierra elegida por los Templarios para establecer en ella su mayor encomienda como centro gestor de sus actividades en el Reino de Navarra. La historia nos recuerda que Alfonso el Batallador, fundador de la ciudad de Puente la Reina, legó el Reino en testamento a Templarios, Hospitalarios y a la Orden del Santo Sepulcro; testamento que no llegó a ejecutarse debido a la oposición de la noblezas Navarra y Aragonesa. A cambio de su renuncia, las órdenes antedichas recibieron tierras donde instalaron sus encomiendas y la mayor parte de ellas, cuando menos las más importantes, estuvieron en la Navarra Media y especialmente en Valdizarbe.

A partir de aquí, poco nos puede ayudar la historia, puesto que en 1307, Felipe IV de Francia ordenó la detención de los miembros más importantes del Temple, dando lugar a un proceso que culminó con la extinción de la Orden y la ejecución en la hoguera de su último gran Maestre en 1318. A lo largo de este período, la persecución de la orden del Temple sobre todo en  Francia y en Navarra fue enconada, ya que en 1307 Felipe IV era también rey de Navarra, pasando el trono ese mismo año, a manos de su hijo Luís Hutín. Cada vez que en la historia se da un vuelco de esta índole, cantidad de documentación suele desaparecer convenientemente y este suceso que relatamos no fue la excepción.

Aunque la historia oficial quede coja y manca, la verdad, siempre encuentra resquicios por los que perpetuarse y manifestarse y es ahí donde la toponímia, las leyendas, los símbolos y las tradiciones tienen su lugar de preferencia. 

La intención de este artículo, no es la de tratar sobre la orden del Temple, sino la de servir de cabecera a una serie de artículos sobre los símbolos y su propósito, sección que la redacción de ENTRETO2 inicia hoy aquí y ha tenido la gentileza de permitirme presentar. Sin embargo, al encarar los símbolos, es inevitable tener en cuenta a sus creadores. Con esto no quiero decir que todos los símbolos que encontremos en Valdizarbe tengan su origen en el Temple, pues a mi juicio, el Temple es solo la punta de iceberg de un movimiento espiritual que revolucionó la Edad Media, sacándola del oscurantismo en el que se hallaba inmersa. A dicho movimiento pertenece además del Temple, las cofradías de canteros, diversas ordenes religiosas, algunos monarcas y nobles, los Cataros, Sufíes, Cabalistas Judíos y no Judíos, Alquimistas y un sin fin de anónimos.

Por otro lado, encontraremos símbolos muy anteriores a la Edad Media y podremos comprobar cómo unos y otros se entremezclan y  amalgaman con el propósito de revelar al que tenga “ojos para ver” cuál es el sentido de su vida y cuál su relación con el Creador.

El símbolo trata de expresar en el mundo físico, un arquetipo de naturaleza mental y espiritual. Como es imposible definir el mundo de lo ilimitado por definición, se recurre a las formas conocidas y cotidianas para explicar por medio de analogías, lo comprendido en el interior. Esta es la naturaleza del símbolo, las parábolas, leyendas, mitos etc. Y es lo que se ha de tener en cuenta a la hora de su interpretación.

El propósito del símbolo no es otro que el de inducir al ser humano a la meditación, a la búsqueda de su propio interior donde se halla toda Sabiduría, podríamos decir que el símbolo te invita a recordar quién eres.

El símbolo siempre tiene diversos niveles de interpretación a partir del literal o evidente y alcanzar niveles más o menos profundos, depende de distintos factores y el principal es tu deseo de saber, tu curiosidad. Cierto que para interpretar racionalmente la mayoría de ellos, hace falta tener conocimientos de distintas materias, pero no es menos cierto que los datos que necesites aparecerán ante ti como por arte de magia, si tu deseo de saber es lo suficientemente intenso.

El símbolo se dirige primero a nuestro hemisferio derecho puesto que es precisamente el analógico y es ahí donde capta nuestra atención. Es en la niñez cuando más abiertos estamos al símbolo, ya que hasta los siete años, el niño funciona más de hemisferio derecho que de izquierdo y es la época en la que mostramos fascinación por cuentos y leyendas, que no son otra cosa que símbolos relacionados construyendo una historia.

Para interpretarlos racionalmente, se necesita experiencia y conocimientos y por ello resulta lógico que hasta la madurez, no seamos capaces de interpretar; pero si para entonces hemos perdido la inocencia y curiosidad del niño, ni siquiera llamarán nuestra atención.

Dicho todo esto, es obvio que hacer una especie de  diccionario de símbolos, iría contra su carácter y llevaría a interpretaciones rígidas, cuando el símbolo es absolutamente flexible y unificador. No obstante deseo ofrecerte amigo lector, algunas claves básicas que espero te sean de utilidad.

Los cuatro elementos:

Los cuatro elementos simbólicos: Fuego, Tierra, Agua y Aire, representan a la Divinidad en acción. El fuego es la pasión, el motor que nos mueve. La Tierra es el escenario, la materia, la madre. El agua representa la vida. El agua conlleva en el ser humano, la connotación de las emociones. El Aire es representación del Espíritu y el Espíritu es a su vez la razón de ser o propósito de la creación. Como a cada manifestación corresponde un propósito o espíritu, puesto que todo en la creación responde a un por qué y a un para qué, los antiguos representaban los cuatro elementos, con sus espíritus elementales. Para el fuego la salamandra, para la tierra el gnomo, elfo o duende. Para el agua, las ondinas, sirenas etc. y para el aire las hadas. Digo las hadas pero debiera de decir las Alas, puesto que cada vez que se muestran alas, como en Ángeles, Águilas, aves diversas o monstruos alados, dichas alas son una alusión al Espíritu.

A veces están representados los elementos, mediante los signos astrológicos correspondientes.

Bestias y Dragones:

Toda energía tiene dos polos y la energía de las energías es en su polo positivo el amor y en su polo negativo el temor.

Las bestias representan el polo del temor. La palabra bestia la define el diccionario como animal de cuatro patas y a poco que profundices, te darás cuenta de que todos nuestros temores se asientan sobre nuestra herencia animal de instinto de supervivencia.

El Dragón es el rey de las bestias, puesto que conlleva en sí mismo los cuatro elementos, escupe fuego, tiene alas, es reptil y también anfibio.

Frutos y vegetales:

En general, hablan de la fertilidad y la vida. Al hablar de fertilidad, recordar que hablamos de fertilidad espiritual, al igual que en la parábola del sembrador.

Cuanto más conozcas y medites sobre la fruta o el vegetal representado, más lejos llegarás en su interpretación. Por ejemplo, la granada es una de las frutas que más aparecen en el simbolismo y en síntesis se interpreta como amor y fertilidad. Ciertamente, pero si piensas en las características de la granada, tal como que su piel es amarga y su fruto dulce, que el color del fruto es color rubí y su forma prismática etc. Los niveles de interpretación te llevarán más y más lejos.

Como no me queda más espacio, tengo que terminar aquí este artículo. En próximos números, seguiremos escarbando en el fascinante mundo del símbolo. En el siguiente número, trataremos de interpretar la leyenda de la construcción de las puertas de Eunate y Olcoz.

Deseamos animar a los lectores a que nos envíen cuentos, leyendas o símbolos que tengan interés en interpretar y lo hagan al siguiente correo electrónico:  info@caminodelsimbolo.com

Carlos Galindo