EL CAMINO DEL SIMBOLO

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La leyenda de las portadas Eunate - Olcoz

Publicada en Diciembre 2008 en la revista Entretodos Valdizarbe

 

 Hoy trataremos de descifrar el significado de la popular leyenda de la construcción de las portadas de Eunate y Olcoz.

Comencemos con el relato de la misma: 

Iniciadas las obras de Eunate. el maestro encargado de tallar el pórtico ha de ausentarse. Las obras continúan sin él. Terminadas las obras, sigue faltando el pórtico y el maestro no ha regresado. Los monjes recurren a un gigante (hijo y nieto de canteros) que vive en las Nekeas. El gigante, poseedor de poderes mágicos, concluye la puerta en tres días. Regresa el maestro ausente y se  queja ante el abad de que hayan usurpado su obra. El abad, emplaza al maestro a levantar otra portada igual a la del gigante y en el mismo plazo de tres días.

Desesperado ante la imposibilidad de cumplir con el plazo, va meditando  por el bosque y topa con una Lamia del nacedero del Nekeas. La Lamia se compadece de él y le revela el secreto mágico que resolverá su problema.

Ha de esperar junto al río Robo hasta que vea llegar una gran serpiente que cada noche de San Juan acude para bañarse ritualmente. Antes de zambullirse, el reptil deposita en la orilla una piedra que trae en su boca. Es la piedra de la Luna. Ha de llenar un cáliz de oro con el agua fecundante del Nekeas, introducir en él la piedra y esperar  a que la luna alcance su orto. Debe obrar sin que tiemble su mano. En este momento, descubre el poder sinérgico de la piedra, el agua y el cáliz. La luz lunar en la noche de su máximo poder, obra el prodigio. Al instante, los caracteres de la portada de Eunate se reproducen en la puerta toscamente labrada que el maestro había situado previamente frente a la realizada por el gigante.

La emoción del instante hace temblar su mano y provoca alguna pequeña diferencia. La labor de espejo de esta fusión de elementos (luna, piedra, cáliz y agua) realiza el milagro reproduciendo la puerta, solo que invertida.

Al día siguiente, el viejo gigante encuentra la nueva portada delante de la suya y enojado por haber sido copiado y encima defectuosamente,  le atiza tal patada a la nueva portada que ésta sale volando hasta Olcoz y allí permanece hasta hoy.

Hasta aquí la leyenda. Vayamos con la interpretación de los símbolos más relevantes.

Para interpretar es necesario abrir la mente, despejarla de ideas preconcebidas (meditar), estudiar cada uno de los elementos simbólicos relevantes en la historia y establecer la analogía entre la expresión física o evidente de cada uno de ellos y la idea de índole espiritual o mental a la que aluden. Se ha de tener en cuenta que la historia en sí, no tiene más importancia que la de servir de soporte para amalgamar los diferentes símbolos.

El Maestro cantero: Representa al ser humano que se inicia en los misterios de la vida en cuya creación estuvo “ausente” (inconsciente), a pesar de ser él mismo, “templo” del espíritu. Por lo tanto, es el encargado de tallar la “puerta de entrada al templo del espíritu” En definitiva, nos habla de las claves para acceder al interior de nosotros mismos y descubrir lo que de verdad somos.

El Gigante: Representa al ser humano ya realizado, por eso es considerado como “Gigante” entre los hombres. Es descendiente de otros iniciados, con lo cual hace referencia a la “Antigua tradición iniciática”

Tres días: Referencia a las tres fases alquímicas de transformación o evolución de la conciencia del ser humano. La Nigredo (negra) o fase de oscuridad, la Albedo (blanca) o fase de iluminación y la Rubedo (roja) o fase de realización.

La Lamia: Las Lamias en la mitología vasca, eran seres alados femeninos, con pies de pato, generalmente asociados a ríos, fuentes y arroyos, como guardianas del destino de los hombres. Las Lamias eran en tierras vascas, era lo que las Hadas en otras culturas, hasta que la iglesia católica con el fin de hacer desaparecer el mito, las identificó como seres malignos. Los antiguos sabían perfectamente que detrás de cada manifestación en el mundo material, hay un espíritu o propósito y a dicho espíritu se le representaba con forma de animal o humana.  El agua simboliza la vida, por tanto las lamias o hadas, representan el espíritu o propósito de la vida, de ahí su relación con el destino. No olvidar que la palabra hada, proviene del latín fata que a su vez deriva de fatum (destino). Con la implantación del cristianismo, las hadas fueron sustituidas por Ángeles.

El secreto mágico: El secreto contiene varios elementos que pasamos a detallar:

La serpiente: Representa a la vez, la sabiduría y las energías telúricas.

La noche de San Juan: Referencia al solsticio de verano, el día más largo del año, a partir del cual comienza a ganar la oscuridad. Muchos mitos y leyendas están asociados a este día, algunos de los cuales seguramente el lector conocerá. En la antigua Grecia a los solsticios se les llamaban “puertas” momentos en los que se abren las puertas ínter dimensionales. Al solsticio de verano se le llamaba la puerta de los hombres y la de los dioses al de invierno. Momento propicio para “quemar” lo viejo y renovar las “peticiones”

La piedra de la Luna: Representa a la materia. La materia en las antiguas tradiciones, es  imagen o reflejo del espíritu, del que participa pero como grosera copia. De ahí, la referencia a la luna, la cual refleja la luz del sol. De ahí también ambas puertas, la una como reflejo de la otra. “Somos hechos a imagen y semejanza de Dios”

El cáliz de oro: El cáliz en esquema, representa la conciliación de los opuestos, masculino y femenino. Veamos por qué: Los símbolos más antiguos que se conocen para representar lo masculino y lo femenino son dos ángulos. Un ángulo hacia arriba, representa lo masculino (espada, lanza etc. Alude a la cualidad de lo masculino que es la acción. Un ángulo hacia abajo, representa lo femenino (cuenco, recipiente. Cualidades de lo femenino: Pasividad y receptividad. “Ojo” no estamos hablando de hombre y mujer, sino de polaridad masculina y femenina y cada ser humano tenemos ambas, independientemente de que seamos hombres o mujeres.

Según lo expuesto, la conciliación de los opuestos se representa uniendo ambos símbolos y en el orden correcto. Lo femenino “encima” y lo masculino “debajo” componiendo así el esquema de la copa o cáliz.

El oro hace referencia a la transformación alquímica, de lo más pesado (plomo), a lo más sutil (oro).

El agua fecundante: O agua viva, tal como se expresan  los evangelios. Ya hemos dicho que el agua representa la vida. El ciclo del agua, es toda una alegoría del camino espiritual.

En resumen, la leyenda nos habla del viaje de entrada al interior de nosotros mismos, a través de nuestro lado femenino (corazón) y nos ofrece una serie de pistas sobre las que reflexionar. Dicha reflexión, no es posible en el presente artículo por evidente falta de espacio, pero confiamos en que el lector interesado, sabrá encontrar sus respuestas a partir de los datos ofrecidos.

En ambas puertas, está tallada una imagen que reúne tres de los elementos de la leyenda, imagen que reproducimos aquí como mujer, serpiente y cáliz.

En próximos números, nos adentraremos en la interpretación de las figuritas de ambos pórticos y podremos comprobar como se va haciendo luz donde hubo oscuridad.

Carlos Galindo