EL CAMINO DEL SIMBOLO

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SAN JORGE Y EL DRAGÓN

 

En síntesis, la leyenda de San Jorge y el dragón dice así:

En el pueblo de Silca en la provincia de Libia, había un gran lago tan inmenso que parecía un mar. En él se ocultaba un dragón cuyo hedor era tan pestífero, que todo lo infestaba y solo con él mataba a cuantos se le acercaran.

Los habitantes de la villa, arrojaban al lago cada día dos ovejas para que el dragón comiese y los dejara tranquilos. Un día las ovejas comenzaron a escasear y los moradores de la villa decidieron arrojar al lago cada día, una sola oveja y un individuo elegido por riguroso sorteo. Llegó un momento en el que casi todos los habitantes habían sido devorados por el dragón y cuando ya quedaban muy pocos, el sorteo recayó sobre la única hija del Rey.

El Rey afligido, propuso entregar todo su oro y su plata e incluso la mitad de su reino, a cambio de la vida de su hija; a lo que el pueblo indignado se opuso.

El Rey se lamentó de que ya no podría ver a su hija casada como era su deseo y pidió al pueblo que se aplazara el sacrificio durante ocho días para poder llorar su desgracia.

Cuando la doncella, resignada ya a su suerte, iba caminando al encuentro del dragón, se encontró con san Jorge, al cual expuso su caso.

-¡Hija no tengas miedo! En nombre de Cristo yo te ayudaré (respondió san Jorge).

Durante el diálogo, el dragón sacó la cabeza de debajo de las aguas y se acercó hacia ellos. San Jorge encomendándose a Dios, montó en su caballo e hirió con su lanza a la bestia. Después dijo a la doncella que sin temor, se quitara el cinturón y cogiera por el cuello a la bestia.

Obedeció la doncella y cogiendo el extremo del cinturón, caminó hacia la ciudad comprobando que el dragón la seguía como si fuera un perrillo faldero.

Los ciudadanos se asustaron terriblemente, al ver cómo se acercaba la princesa a las murallas de la ciudad, llevando cogido del cuello al dragón y huían despavoridos.

San Jorge les instó a no temer y les prometió que cuando todos se bautizaran, él mismo mataría al dragón con su espada.

Cuando todos los habitantes fueron bautizados, san Jorge dio muerte al dragón.

El Rey ofreció una fortuna en oro a san Jorge, pero este declinó el ofrecimiento y propuso que fuera repartida entre los pobres.

El pueblo levantó una iglesia dedicada a Santa María y a San Jorge, al pié de cuyo altar brotó una fuente de agua milagrosa que sanaba a cuantos bebían de ella.

Hasta aquí la leyenda. Vayamos con su interpretación. Para facilitar su comprensión, he subrayado las palabras clave del relato.

Ya hemos comentado en artículos anteriores, que somos una dualidad; un espíritu encarnado en la materia (en un cuerpo animal). Esta dualidad que tenemos en constante lucha ha de ser conciliada, puesto que el espíritu para evolucionar necesita del cuerpo. Esto es lo que supone tener paz interior, dejar de luchar y comprender la necesidad de ambas partes de la dualidad. Para que la lucha cese, es necesario tener la conciencia de que es la materia quien sirve al espíritu y no al revés. Esto es la síntesis de lo que nos muestra la leyenda que acabamos de relatar. Analicémosla paso a paso.

El dragón representa a nuestro cuerpo animal, (la bestia, la sombra) a todos los instintos y temores que de él provienen y a todo lo que por ignorancia rechazamos y reprimimos.

El lago donde habita, representa el agua estancada. Así como el mar simboliza las aguas superiores, o sea las probabilidades de vida aún sin manifestar, el río simboliza el camino de la vida manifestado que va fluyendo y el lago es el que no fluye, o sea se estanca.

Nuestra ignorancia de lo que realmente somos, hace que estemos aferrados a la materia y sumidos en un constante temor a la escasez y a la muerte. Para protegernos de esos temores, creamos todo tipo de instituciones, leyes y actitudes defensivas y con ello forjamos nuestra muralla que aparentemente nos protege, pero que en realidad nos mantiene presos. Pagamos cada vez un precio mayor para mantener nuestra seguridad (primero ovejas (bobas) y luego individualidad). Terminamos por ofrecer nuestra alma que es representada en el relato por la “Única hija del Rey”.

El Rey simboliza al espíritu encarnado en la materia, todavía inconsciente. La boda que el Rey esperaba, es el matrimonio entre cuerpo y alma.

San Jorge simboliza la consciencia que despierta tras haber luchado contra sus instintos, reconoce a su “Cristo” interior y  comprende que a los temores hay que mirarlos de frente y cogerlos por el cuello, puesto que son solo fantasías de nuestra cabeza. Es entonces cuando el alma se hace dueña de la situación y esos instintos y temores se convierten en “perrillos falderos”

El bautismo simboliza como sabemos, el hecho de limpiarse de los efectos de la lucha entre el bien y el mal o sea la lucha de opuestos a la que nos referimos (espíritu – materia), por lo tanto representa la conciliación entre ambos, con lo que “culpa y temores” mueren por la “espada” (la espada simboliza el poder personal).

Por fin, una vez en paz,  reconocemos al cuerpo como “templo” del espíritu, gobernado por el corazón (parte femenina – Santa María) y la conciencia (san Jorge) y decidimos fluir con la vida (fuente sanadora)

Una vez más, esperamos haberte inducido a la reflexión o cuando menos haberte entretenido.

Carlos Galindo